Castillo Blanco de Rísgarth
El castillo de Rísgarth se alza imponente sobre un acantilado, proyectando su sombra sobre la ciudad y ofreciendo una vista panorámica del mar y las calles serpenteantes de la urbe. Construido en piedra blanca que brilla al sol, parece etéreo, con torres adornadas y tejados puntiagudos que contrastan con los detalles de hierro forjado y la pizarra oscura. Al interior, un majestuoso vestíbulo lleva a la Sala del Trono, una cámara iluminada por frescos históricos y sostenida por altos arcos ojivales, donde el trono real se erige sobre un suelo de mármol pulido.
Sabalein